MASCOTA DE ABRIL: XENA, UN ÁNGEL GUERRERO Y AUDAZ!
Xena, era una princesa de carácter fuerte, decidida, muy astuta y buena en la pelea. Características que describen perfectamente a nuestra Mascota del mes, a quien le pusieron el mismo nombre, en honor a la Princesa Guerrera.
«Xena era una gatita muy tosca al jugar y dejaba arañones y mordiscos en los brazos. Era toda una guerrera, alejaba a los perros o gatos que se acercaban a la casa. Le pusimos ese nombre porque era muy aguerrida», nos cuenta la Sra. Ramírez, quien recuerda con mucha nostalgia pero sobre todo cariño a su gran compañera.
Dicen que en la vida todo sucede por algo y así fue como pasó. Después de dos lamentables pérdidas, en las que Silvia sufrió mucho por tener que despedir de forma casi consecutiva primero a Browny, un elegante gato siamés que falleció producto de heridas graves ocasionadas por dos perros guardianes y después a Tigro, un hermoso felino atigrado, a quien tuvieron que despedir a consecuencia de un atropello. Ella ya no quería tener ninguna mascota. Sentenció con mucho énfasis: «No deseo más gatos en esta casa, a menos que llegue a tocar la puerta pidiendo que sea adoptado». Y antes de que pase un año, exactamente el 21 de noviembre de 1998, una hermosa y radiante gatita bebé apareció en la puerta de su casa ansiosa por tener una familia.
Es difícil tener que dejar partir, una vez más, a un ser que le regaló tantas alegrías y felicidad a nuestra vida. Es difícil aceptar que ya no estará con nosotros compartiendo o que ya no la veremos más jugar o hacer sus travesuras. Esto es exactamente lo que está pasando con Silvia y su hermosa familia. Después de 17 años increíbles, hace 15 días Xena partió para convertirse en un maravilloso angelito. Por ello, hoy queremos rendir un homenaje póstumo a este encantador ser que llegó a la vida de la familia Ramírez, para bendecirla y solo llenarla de alegrías y felicidad.
Queremos que ustedes lean, en palabras de la propia Silvia, madre de Xena, lo que fue la historia de esta cariñosa y aguerrida gatita, a lo largo de estos inolvidables años.
Compartimos 17 años y 4 meses de vida con Xena. Durante ese tiempo, cambiamos de casa, vio crecer a nuestros dos hijos y a nuestro sobrino, vio nacer y crecer a nuestra nieta quien ahora ya tiene 10 años. Fue una fiel compañera y enfermera, porque se quedaba al lado de los convalecientes, siempre cuidaba de los enfermos en la casa. También tuvo su faceta de recepcionista telefónica, cuando una vez asustó a mi Mamá quien nos llamó y Xena descolgó el auricular.
Era una gran guardiana de la casa y cumplía perfectamente su rol como reloj despertador, incluso los sábados y domingos, hasta que aprendió que no salíamos a trabajar el fin de semana.
Ella jamás se consideró una mascota, sino un miembro más de la familia. No soportaba salir al jardín y que se le cierre la puerta, a los pocos segundos estaba prendida de la puerta cual calcomanía gritando a todo pulmón para que la dejemos entrar. Aun así era difícil desprenderla de la puerta.
Desde que llegó, dormía en nuestra cama, entre nuestras almohadas, pero con los años buscando calor, se metía debajo de las sábanas y se alojaba entre las piernas de mi esposo.
De las muchas anécdotas que vivimos con nuestra querida Xena, la que más apreciamos es cuando ella evitó que los ladrones ingresaran a la casa. Era de madrugada, de pronto Xena saltó sobre mí para despertarme, enseguida caminó sobre la cara de mi esposo para también despertarlo, luego corrió hacia el velador e hizo caer el marco de foto y la lámpara, finalmente después de todo ese ruidoso alboroto bajó corriendo las escaleras. Mi esposo y yo pensamos que había visto a un gato en el muro del garaje y no le dimos mayor importancia, aparte de la ensalada de interjecciones por habernos despertado de esa manera. Sin embargo, a la mañana siguiente, mi esposo me llamó insistentemente desde la puerta de la casa; bajé y encontré las cortinas de la sala deshilachadas, salimos al garaje y encontramos la puerta de la calle sin tambor/chapa, las macetas fuera de lugar y huellas de pisadas en la tierra de la jardinera que bordeaba el garaje. La valiente Xena, había espantado a los ladrones.
Otro detalle de mi querida amiga que recuerdo muy bien es que ella no soportaba la ropa para mascotas. En la única oportunidad que le colocamos una capa al estilo “Supergirl” caminó con la pancita pegada al piso hasta llegar a su escondite preferido debajo de la refrigeradora. Al poco tiempo la vimos libre de su capa, la cual estuvo desaparecida por varios años. Cuando nos mudamos, la encontramos debajo de la refrigeradora, enganchada al lado del motor.
Ella disfrutaba participar en el armado del árbol de navidad, jugaba con los adornos y los escondía, se ocultaba entre las ramas y era parte de la decoración del árbol, como la estrella que va en la punta.
En una oportunidad, mi esposo tuvo que colocar una malla encima de la ventana del patio para que Xena no se vaya a los jardines vecinos a pelearse con otros gatos. Mientras mi esposo trabajaba en ello, Xena observaba atentamente desde un rincón. Demás está decir que echó por tierra el diseño en cinco minutos porque burló el obstáculo. Nuevamente, mi esposo tuvo que rediseñar e instalar otra alternativa más efectiva.
Otro día, nuestra “Warrior Princess” cazó una paloma y la llevó a desplumarla a nuestro dormitorio, encima de nuestra cama. Ahhhh, pero eso sí, ella nunca comía lo que cazaba.
El pasatiempo favorito de mi querida Xena era meterse en una cajita de zapatos para dormir y meterse en las bolsas del supermercado o que la balanceáramos en la canasta del mercado cual columpio. También adoraba jugar a las peleas con nuestras manos, (por cierto había que ponerse guantes o medias de fútbol, sino terminabas todo arañado), jugar a las escondidas y a las atrapadas/chapadas, corría en las paredes emitiendo gorjeos. Le encantaba jugar a atrapar la pelota de papel y también la pelotita con cascabel. Mis ligas de cabello eran su juguete favorito.
Xena tenía una rutina establecida que la fue adquiriendo con los años. Era una gata ordenada y bien organizada. Lo primero que hacía al levantarse era ir al baño, luego desayunaba alimento seco, le gustaba que la cepillen y salir al jardín para jugar en el pasto mordisquearlo para purgarse. Era puntual en la hora de sus alimentos; si por alguna razón su caja de arena no estaba limpia, iba a mi baño para orinar en el bidet, si la puerta del baño estaba cerrada, lo hacía en el trapo de limpieza. Disfrutaba que la bañe. Le gustaba mucho echarse en el marco de la ventana todos los días para ver llegar a cada integrante de la familia, era divertido verla bajar con la colita levantada “hablando” para recibirnos. También era puntual en la hora de acostarse, nos llamaba insistentemente cuando nos pasábamos la hora de ir a la cama. Los fines de semana nos acompañaba en los desayunos y almuerzos familiares. A Xena le gustaba participar de las reuniones sociales; “recibía” a los invitados, luego se sentaba a observarlos. Una vez satisfecha con la inspección ocular se retiraba al dormitorio.
Xena fue una gata fiel, adorable y valiente. Desarrolló un vínculo afectivo bastante fuerte con todos los integrantes de la familia, constantemente nos daba “besitos”. Cuando leíamos o estábamos trabajando en la computadora, nos empujaba el libro o se echaba en el teclado de la computadora para que le prestáramos atención. Cada día tomaba una siesta en la cama de cada integrante de la familia. En la hora del almuerzo o cena, le gustaba acostase sobre el regazo. Era una gata muy inteligente, educada, respetuosa, tierna y cariñosa.
Nos enseñó mucho; lo primero fue a comunicarme con ella. Desarrollamos nuestro propio lenguaje, por increíble que parezca nos comunicábamos perfectamente. Fue el primer felino que respondía cuando la llamaba por su nombre; es más, venía “renegando” por haberla distraído de lo que estaba haciendo. Lo segundo que me enseñó es que los gatos tienen instinto de protección con su familia de “gatos humanos”. En más de una oportunidad, nos ha protegido de varios peligros.
Xena nos enseñó el valor de la lealtad y el amor incondicional. En todos estos años compartidos, nos regaló momentos únicos e inolvidables.










4 abril, 2016 a 12:36 am
A nombre de los integrantes de la familia Ramírez Estrella, queremos agradecerles por este emotivo homenaje a nuestra querida Xena.
Aprovecho este espacio para expresar mi agradecimiento a la Dra. Lisania Muro quien, desde la primera visita, se involucró con Xena dedicándole el tiempo necesario en cada consulta, así como para absolver a todas nuestras inquietudes.
Gracias Lisania por tu compromiso y buena disposición de estos años y por proporcionarnos a Lito y a mi la confianza y seguridad de que Xena siempre estuvo al cuidado de una excelente profesional.
Silvia Estrella de Ramírez
4 abril, 2016 a 4:22 pm
Estimada Silvia. Muchas gracias por tus sinceras y conmovedoras palabras. No tienen nada qué agradecer. Fue un gusto, para todos los que conformamos la familia de Central Pets, tenerlos a ustedes como clientes, apoyarlos en todo lo que necesitaban y atender a Xena cada vez que lo requería. Fue un verdadero placer. Felicitaciones a ustedes por hacer que la vida de Xena sea hermosa y guardar en sus corazones tan bellos recuerdos.