NUESTRA MASCOTA DEL MES DE MARZO: TOMÁS
Cuando crees que ya nada te puede sorprender, la vida se encarga de demostrarte todo lo contrario. Jorge estaba atravesando por un momento familiar un poco delicado y solo estaba ocupado en apoyar a su familia, cuando de repente algo sucedió: En el momento más inesperado y sorprendente se enamoró. Fue un amor a primera vista. “Qué cara habré puesto al verlos, eran lo más lindo que pude observar” nos cuenta él. Estaba una Beagle con sus cuatro pequeños y hermosos cachorros en el jardín de la casa de una señora, que además de ayudar a Jorge en el momento que estaba atravesando, le cambiaría la vida por completo. Lo convirtió en padre de un precioso hijo de 4 patas, el más chiquito de todos, que además parecía el más tranquilo, pero para su suerte resultó ser el más terrible y juguetón.
Hace 11 años llegó Tomás a sus vidas y le dio un vuelco inesperado pero fascinante. Es un digno representante de su raza. Travieso e hiperactivo como él solo. Además tiene complejo de aspiradora, pues se la pasa olfateando todo lo que se atraviesa en su camino. Su peculiar forma de jugar, subiendo, bajando y saltando por las camas y los muebles de la casa, lo hacen un personaje único.
Pero allí no queda todo, tiene fascinación por agarrar cualquier prenda que encuentre y correr a esconderse debajo de alguna cama. Solo la deja si un zapato tiene la mala suerte de estar allí, porque deja de morder la ropa por dedicarse a morder zapatos.
Jorge nos cuenta “Un día paseando por el parque se comió el almuerzo de unas señoritas que estaban en hora de refrigerio de su trabajo. Felizmente que ellas en lugar de molestarse, entraron en un gran ataque de risa por ver lo sucedido”.
Si creen que esta ha sido la más grande travesura del inquieto Tomás. Esperen y lean qué más nos cuenta Jorge: “Mi mamá y mi hermana un día tuvieron la brillante idea de llevarlo a la playa. Lo primero que Tomás vio al llegar fue a una señora con sombrero y empezó a correr y a perseguirla para quitárselo. Las primas de la señora corrían detrás de ella para auxiliarla y nosotros también. Todos gritábamos como locos, mientras él ladraba sin parar. Como estaba con correa, hizo que las primas de la señora se enreden y se caigan a la arena, una encima de la otra. Hasta que el viento voló el sombrero y Tomás se fue tras él. Hemos corrido por toda la playa para
quitárselo. Fue terrible. Felizmente a las señoras no les pasó nada. Pero ese fue su primer y último día de playa”.
A pesar de sus 11 años, Tomás sigue teniendo alma de niño. Le encanta correr y llevar jalando como bandera a todo el que quiera pasearlo. Es demasiado alocado y le encanta salir al parque con su pelota en la boca, llamando la atención de grandes y chicos y robando una que otra carcajada. No solo regala sonrisas y alegría a su familia, sino a todo el mundo que lo conoce. Es un portador de felicidad!
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